Diciembre 2016

 

EDUCACION:CEA VALLE DE CHOLILA
Un bombardeo de semillas para recuperar el bosque nativo

Tras el devastador incendio forestal que se produjo en abril de 2015, los alumnos de 1° año del CEA Valle de Cholila participan en el armado de bolitas de arcilla con semillas que serán arrojadas desde aviones para la recuperación del bosque nativo.

El incendio del año pasado arrasó con más de 40.000 hectáreas de bosque andino, ocasionando la pérdida de ñires, lengas, coihues, cañas colihue y alerces (especie emblemática de la región).

Ante esta situación, un grupo de vecinos y pobladores del Valle de Cholila, comenzaron a reforestar la zona aplicando un método japonés “Fukuoka” que consiste en encapsular semillas en bolitas de arcilla. A esta iniciativa se sumaron alumnos de 1° año del CEA Valle de Cholila realizando, junto a los profesores Julio Chamizo y Yesabé Manríquez, bolitas de arcilla con semillas de plantas nativas. Julio cuenta que “Cuando Daniel Wegrzyn (uno de los impulsores de esta propuesta) me comentó acerca del método de “bombardeo” que pensaban realizar con las bolas de arcilla (Fukuoka), me pareció la oportunidad de transmitirle a los chicos del CEA, un montón de sentimientos, conocimiento y conciencia de lo que queríamos recuperar a través de nuestro granito de arena”.

Así fue como se pusieron manos a la obra con los alumnos. Julio explica el procedimiento y el gran trabajo que realizaron: “primero comenzamos a recolectar arcilla y refinarla, luego juntamos bosta de oveja para secarla y refinarla, y por último con la hormigonera mezclamos arcilla, bosta y semillas de gramíneas y trébol rojo. El siguiente paso fue humedecer la mezcla hasta realizar chorizos que se cortan a modo de ñoquis. Cada “ñoqui”, se presiona con el dedo para formar un “nido” donde alojar semillas de ciprés, maitén y Acaena sp. La idea es que las gramíneas y la Acaena (pimpinela o abrojo) hagan el papel de colonizadoras dando refugio al ciprés y al maitén y que tengan oportunidad de implantarse.”

Esta valiosa tarea es un ejemplo de trabajo en conjunto y solidaridad entre pobladores, alumnos y vecinos, una acción que aporta no sólo las semillas para reforestar tantas hectáreas de bosque perdidas, sino que transmite el amor por la naturaleza y por cuidar lo que es de todos, el medioambiente.