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Diversificar para crecer

Los pobladores de las comunidades rurales viven mayormente de la cría de ganado menor -que utilizan para obtener carne y lana-. Esta actividad genera pocos ingresos y restringe su dieta, con consecuencias en el desarrollo de las personas.

Las tierras son escasas y poco productivas, y, además, por el tipo y la cantidad de ganado, la actividad tiene consecuencias negativas en cuanto a la erosión del suelo.

Para revertir esta situación y reforzar la dieta y la economía de las familias rurales -y mejorar la calidad de vida en general-, el área de Desarrollo Rural acerca a los pobladores rurales propuestas de diversificación y mejoras productivas.

Con mejoras en la infraestructura, provisión de herramientas e insumos y asistencia técnica continua, se trabaja en el marco de una agricultura sostenible y preservando la biodiversidad local.

La construcción de invernaderos y huertas incorpora verduras y hortalizas en la dieta de las familias rurales, productos escasos en la zona e imposibles de adquirir en comercios urbanos sin transporte propio. Además, el acompañamiento y las capacitaciones dejan la capacidad instalada en los pobladores.

Del mismo modo, la cría de pollos se presenta como una alternativa de fácil incorporación y rápidos resultados, y brinda la posibilidad de consumir carne fresca y comercializar los excedentes.

La producción de fruta fina se plantea como una actividad productiva complementaria, poco difundida entre los pequeños productores rurales pero que se adapta rápidamente y no precisa extremos cuidados, además de tener un muy alto rendimiento y eficiencia productiva

Tanto las verduras como la fruta fina pueden industrializarse. Es decir, para conservar el excedente -por la estacionalidad de la cosecha- y agregar valor al producto en el caso de comercializarse, el área de Desarrollo Rural ofrece capacitaciones en industrialización de alimentos, con resultados concretos y visibles para los pobladores.

El área de Desarrollo Rural también acompaña a los pobladores en la cría de llamas, con capacitaciones sobre el manejo, vacunación y parición. Las llamas, poseen ventajas en comparación con las cabras y ovejas, ya que no cortan el pasto de raíz y la calidad de la lana es superior.

El cierre de lotes para pasturas es otro gran avance para los pobladores, que pueden así producir fardos para el invierno, cuando las nevadas no permiten pastar a los animales. Con la siembra de semillas y el riego regular, los pobladores pueden producir sus propios fardos.

Todas estas propuestas se articulan a través de un fondo rotativo de inversión, que permite a los pobladores invertir en mejoras y devolver el dinero con los resultados. Además, favorece la cultura del ahorro, con lo que los pobladores aprenden a guardar parte de la rentabilidad para utilizarla como propio capital de inversión.

Algunas de estas acciones se realizan en conjunto con los alumnos de los centros educativos de la Fundación, en el marco de las actividades de aprendizaje-servicio solidario.

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