Música Mapuche

"El canto nuestro es casi una invocación. Brota de un momento, un hecho, un recurso natural.
Cualquiera sea la situación, basta que se considere de importancia merece esa emoción de ex-presar (sacar lo opreso) y por ello es que encontramos canciones para la época de cosecha, para despedir a una esposa muerta o para homenajear al viento. Se manifiesta de muchas formas el sentimiento y una de ellas es el canto, que no es otra forma más que hablar con el idioma de la tierra, con sus mismos sonidos.
Este es el motivo por el que estas canciones son casi a capella y ello habla de ese sentido sacro." (Beatriz Pichi Malén). 

Entre los instrumentos musicales mapuches sobresale la "tutruca" que es uno de los dos tipos de grandes aérofonos existentes en nuestro país (el otro es el erke). El tubo se fabrica con el tallo del colihue y tiene aproximadamente unos 4 metros de largo. Se corta la caña longitudinalmente en dos mitades y se extrae la pulpa. Se unen los bordes y se inserta el tubo en una tripa de caballo fresca que, al secarse, mantiene aquellos firmemente unidos. En una punta se le aplica un cuerno de vaca (pabellón acústico) y en la opuesta se corta el tubo en bisel y se le aplica una lengüeta para facilitar el soplo del músico. Para ejecutar este instrumento se requieren buenos pulmones.

Otro aerófono de soplo- pito o pifano- es la "pifilca". De sonido muy agudo fue confeccionado en sus comienzos con piedras y a veces con huesos humanos (tibia o peroné) de los enemigos abatidos. En tiempos más cercanos y en la actualidad se lo construye con las tallas de madera de unos 30 a 40 centímetros. El tubo está cerrado en su extremo inferior y se lo perfora más o menos hasta la mitad de su largo. Emite un solo sonido y esta única nota se mezcla en el curso del canto o del conjunto instrumental sin relación rítmica ni tonal con el resto.

El "Kultrún", es un membranófono semejante a un timbal rústico, en cuya caja de madera tallada en una sola pieza se extiende una membrana trenzada con trencillas de crin. Es el tamboril o caja de la "machi". Este instrumento de percusión está adornado con piedrecitas verde-azuladas ("llancas") y otras transparentes de cuarzo ("licanes"). Se hace sonar con un palillo envuelto en lana ("trepu cultrunhue").

El Kultrun es considerado un tambor chamánico. Su membrana constituye una réplica del cosmos, dividida en cuatro partes que simbolizan las cuatro partes del mundo, los cuatro puntos cardinales, los cuatro vientos y lo cíclico de la vida.  

Se le atribuyen capacidades curativas que se manifiestan en los rituales medicinales realizados por la machi.

Es utilizado en los rituales sagrados y en ceremonias de curación chamánica.

En los extremos pueden estar representados las patas del choique (ave sagrada) o la copa del pehuen (árbol sagrado), y por ser un elemento vinculado con lo cósmico, tiene el color celeste del cielo y representaciones del Sol y la Luna.

Muchos kultrunes están pintados con sangre. Se cree que esto se relaciona con la guerra y la medicina. El rojo se logra también con la sangre de la primera menstruación de la mujer, en cuyo caso se asocia con la fertilidad y con la energía femenina.

También se encuentran kultrunes chamánicos pintados de amarillo, en representación de la luz solar.


Fuentes: Diccionario Mapuche-Español Español-Mapuche. Dra. Carmen Zucarelli- Ediciones Caleuche (1999); Mapuches del Neuquén, Luz Editora.

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